Pero cuando se presentó para otra ronda de tratamiento, sucedió algo especial. Su prima le señalo algo que veía a través de la ventana. Trabajadores del edificio de enfrente que esta en obras, habían marcado con aerosol de color rosa brillante, su nombre.
Ahora este pequeño gesto se ha convertido en un ritual. Cada día, los niños que acuden a la clínica escriben sus nombres en hojas de papel y las pegan a las ventanas.

Y cada día, los obreros marcan las vigas con los nombres de los niños. Así la nueva construcción que alojara el Centro Yawkey para el tratamiento del cáncer, se ha convertido en un esqueleto de hierro repleto de colores brillantes.

La Fundación Jimmy en una ONG con sede en Boston. Clasificado como el mejor hospital contra el cáncer en Nueva Inglaterra, esta reconocido por el Instituto Nacional del Cáncer como uno de los líderes del mundo en el tratamiento del cáncer y su investigación.